Las cinco visitas imprescindibles de Beijing

Como ya comenté en otras ocasiones, he vivido cinco años en Beijing. Gracias a esto conseguí conocer una ciudad a la que llegué sin haberme leído una guía. Y de ella me fui sin haber mirado la guía. Pero aun así encontré algunas de las visitas imprescindibles de Beijing. Y eso es lo bueno de poder conocer una ciudad desde dentro, contando con todo el tiempo del mundo.

Vistas de la sección de Simatai desde un torreón

Vistas de la sección de Simatai desde un torreón

De esta manera, pude descubrir rincones a los que nunca hubiese llegado si me hubiese centrado en lo que ponen las guías. De todas maneras, como comprendí trabajando en una agencia de turismo allí, la mayoría de los visitantes apenas cuentan con 3 días para descubrir esta magnífica ciudad. Algunos, incluso menos. Por ello, aquí os cuento mi top 5 de visitas imprescindibles de Beijing. En cuanto pueda, os iré descubriendo otros sitios menos conocidos en los que disfrutar de una experiencia totalmente distinta.

Allá vamos:

Ciudad Prohibida – 故宫

El centro del centro. La capital dentro de la capital. La joya de la corona de China. Si solo puedes hacer una visita en toda China, creo que la Ciudad Prohibida debería ser la elegida. El antiguo Palacio Imperial toma el nombre con el que se lo conoce en Occidente de la tradición por la que solo el emperador, sus colaboradores y concubinas podían entrar a ella. El vulgo se tenía que quedar fuera. En China lo conocen simplemente como Gugong, Antiguo Palacio.

Las mejores vistas de la Ciudad Prohibida desde la muralla

Las mejores vistas de la Ciudad Prohibida desde la muralla

La entrada se hace desde la espectacular Plaza de Tiananmen. A partir de ahí, el complejo es una sucesión de recintos amurallados concéntricos. Dentro encontraréis salas con tronos, recintos palaciegos, jardines, museos, fosos, templos y escalones, muchos escalones. En mi primera visita, me sentí abrumado. Pero después volví en varias ocasiones, descubriendo cada vez nuevos rincones y disfrutándola cada vez más.

La Ciudad Prohibida

La Ciudad Prohibida se llena de hojas caídas en otoño

Mi consejo es que os la toméis con calma. Es imposible verla entera en una visita. Imposible y contraproducente. Lo mejor es que escojáis qué os interesa más y os centréis en eso. O simplemente que os dejéis llevar. En una de mis visitas, apenas aguanté 45 minutos. En la última, estuve casi 6 horas. A elección del consumidor.

Palacio de Verano – 颐和园

El Palacio de Verano es el segundo gran conjunto palaciego de la ciudad. Los dos componentes principales son un gran lago artificial y el templo construido sobre la colina formada por la tierra sacada para crear el lago.

El lago Kunming del Palacio de Verano con la Pagoda del Buda Fragrante

El lago Kunming del Palacio de Verano con la Pagoda del Buda Fragrante al fondo

Este es otro complejo en el que podéis decidir pasar solo un rato o toda una mañana, dependiendo de qué os interese más. En mi primera visita, apenas rodeé el lago y visité el conjunto palaciego de la parte baja. En la segunda, visité el templo de la colina y la parte alta del lago. Otras ocasiones, caminé sobre las aguas heladas del lago para acortar. En fin, que hay opciones para todos los gustos.

Uno de los típicos puentes del Palacio de Verano

Uno de los típicos puentes del Palacio de Verano

Si solo tenéis una oportunidad, que sería lo más común, os aconsejo entrar por la puerta sur, rodear todo el lago Kunming por la orilla occidental, disfrutar del barco de mármol, y finalmente subir a la Pagoda del Buda Fragrante. Con eso, que os puede llevar fácilmente un par de horas, tendréis una muy buena idea del Palacio.

Sobre cuándo ir, me atrevería a decir que, pese al nombre, verano sería el peor momento. En primavera tendréis los cerezos en flor, en otoño las hojas rojas y en invierno podréis pasear por el lago. Cada momento es único.

En invierno, el lago Kunming se congela y se puede atravesar a pie

En invierno, el lago Kunming se congela y se puede atravesar a pie

Muralla China – 长城

Seamos sinceros, no deja de ser una muralla. Y está en mitad de la nada, rodeada por árboles y montes. Y está relativamente lejos de la ciudad. Si no fuese tan conocida, muchos se la saltarían. Quizás yo la habría obviado en un principio. Pero hubiese sido una pena. Sí, es solo una muralla, pero es la muralla más impresionante que veréis jamás.

Sección de Jiankou en invierno

Sección de Jiankou en invierno

Conforme te acercas, ya a varios kilómetros puedes ver partes surcando la cresta de la cadena montañosa que separa Beijing del norte del país. Y cuanto más cerca estás, cuando empiezas a ver la gran obra de ingeniería que supone esta «simple» muralla, más te atrae. Una vez arriba, especialmente desde algunas de las torres más altas, ves cómo se extiende por kilómetros y kilómetros. Parece un dragón marrón paseando por los montes verdes.

Gubeikou en verano

Gubeikou en verano, cuando la vegetación es más exhuberante

El recorrido, visites el tramo que visites, no es nunca llano. Pero cuesta parar, no es fácil no intentar descubrir qué verás tras el siguiente recodo. La muralla mide unos 5000 kilómetros, pero algunos de los tramos mejor conservados están cerca de Beijing. Desde allí podréis ver Badaling (el de más fácil acceso y, por tanto más concurrido), Mutianyu (relativamente fácil, pero con menos visitantes), Jingshanlin (uno de mis favoritos), Jiankou (la muralla más salvaje), y muchos más.

Puesta de sol desde Jinshanling

Puesta de sol desde Jinshanling

Templo de Jingshan – 景山

Mi sitio favorito de Beijing es este pequeño parque situado frente a la salida norte de la Ciudad Prohibida. No se podía escapar de mi lista de visitas imprescindibles de Beijing. El recinto alberga una colina artificial formada con la tierra extraída para el foso del gran palacio. El parque, como tal, tiene poco, pero las vistas son las mejores de toda la ciudad.

Vistas del punto más alto del parque Jingshan

Vistas del punto más alto del parque Jingshan

En un día claro, se distingue perfectamente la estructura de la ciudad. En el eje sur-norte encontramos la Ciudad Prohibida en todo su esplendor, las torres del Tambor y la Campana y, al fondo la Ciudad Olímpica. Hacia el este, primero hutongs y después el distrito financiero. Al oeste, el parque de Beihai, los lagos de Sichahai, los edificios de gobierno y, al fondo, algunos de los barrios más populares de la urbe.

Vistas de la Ciudad Prohibida desde Jingshan

Vistas de la Ciudad Prohibida desde Jingshan

En un día contaminado… bueno, se distinguen los edificios más cercanos y se piensa mucho sobre si sería más apropiado dejar de respirar durante una temporada.

La visita es interesante a cualquier hora del día, pero al amanecer y durante la puesta de sol, las vistas son grandiosas.

Vistas del Distrito Financiero desde Jingshan, al amanecer

Vistas del Distrito Financiero desde Jingshan, al amanecer

Hutongs – 胡同

En una visita a Beijing, por corta que sea, no puede faltar un paseo por algunos de los mejores hutongs de Beijing. Pero, ¿qué son los hutongs (o hutones, que me gusta más)? Son los restos de lo que Beijing era hace tan solo 50 años. Hasta hace poco, la ciudad no contaba con edificios altos ni modernos. Toda la población vivía dentro y fuera de las murallas en casas de una sola planta cuyas puertas daban a unas estrechas calles de ladrillo gris.

La Torre del Tambor se encuentra rodeado de hutongs

La Torre del Tambor se encuentra rodeado de hutongs

Hoy en día, son el mejor lugar para encontrar a los lao Beijing, los auténticos pequineses. Estas calles están salteadas de puestecillos de comida, tiendas y rincones únicos. Durante el desarrollo de las últimas décadas, muchos de estos callejones se han perdido completamente o están tan remodelados que han perdido su encanto. Pero, por suerte, aún quedan muchas zonas en las que viajar al pasado y disfrutar de lo que algunos se empeñan en llamar el auténtico Beijing. Como si lo demás no lo fuese también.

Y, para verlos, ¿qué mejor que a pie o en bicicleta? Pronto os propondré mis rutas favoritas.

La Pagoda Blanca está en los hutongs del oeste de la ciudad

La Pagoda Blanca está en los hutongs del oeste de la ciudad

En fin, estas son mis cinco visitas imprescindibles de Beijing. Si ya conocéis la ciudad, ¿cuáles son las vuestras?

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