Chiang Rai: El Templo Azul y la Casa Negra

Nos decidimos a visitar Chiang Rai de la manera más tonta: llevaba años viendo fotos del impresionante Templo Blanco y estaba empeñado en que no podía volver a irme de Tailandia sin haber conocido el templo más kitsch que pudiese imaginar. El plan lo teníamos claro, tomaríamos el bus desde Chiang Mai por la mañana para llegar antes del medio día, visitaríamos el Templo Blanco y al día siguiente tomaríamos el vuelo a Phuket. Tampoco había nada más en Chiang Rai, ¿no?

Por suerte, al principio del viaje pudimos charlar con Pol, creador del gran blog Mundo Nómada (¡no dejéis de visitarlo antes de ir a Tailandia!) y nos recomendó estar más tiempo para poder conocer más la ciudad y las plantaciones de té del norte.

Investigamos un poco más y decidimos dedicar más tiempo a Chiang Rai y la verdad es que no nos arrepentimos en absoluto. Es cierto que el Templo Blanco, del que os hablaré en otra ocasión, es una visita obligatoria, pero el mercado nocturno, algunos templos menores dispersos por la ciudad, el río Kok y especialmente el Templo Azul y la Casa Negra son maravillas dignas de una visita.

El Templo Azul

El Templo Azul, cuyo nombre oficial es Wat Rong Suea Ten, es uno de los más modernos de la ciudad —es más, ni siquiera está acabado aún—. Aunque no queda muy clara su autoría, se cree que fue diseñado por uno de los estudiantes del arquitecto del Templo Blanco. Pese a que este resulta mucho menos perturbador a falta de representaciones del infierno y esqueletos y que es mucho más colorido, cuesta no verles la relación.

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Fuente de la entrada con la fachada principal de fondo

Como podéis ver en la foto, todo el templo es de un profundo color azul zafiro y los tonos dorados no hacen más que acentuar la tonalidad del templo. La estructura del Wat Rong Suea Ten es similar a la de cualquier otro templo budista del país y, a excepción de los toques personales del arquitecto, cuenta con las decoraciones comunes de otros templos: muro exterior, estatuas de Buda, Garuda y otras divinidades locales, los Phaya Naga protegiendo las escaleras de entrada… pero, pese a haber visitado muchos otros templos antes, el Templo Azul no nos dejó indiferentes.

 

Quizás por el intenso color azul, o por las luces de colores en el interior, o a lo mejor por la ausencia de turistas o, simplemente por el efecto sorpresa, este lugar de culto nos cautivó. Id por la mañana o al atardecer para tener las mejores vistas (y no morir de calor, claro).

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El interior es tan llamativo como el exterior

El Templo Azul se encuentra justo al norte del río Kok (ver mapa), por lo que se puede llegar tanto a pie como en taxi. Nosotros llegamos en taxi desde el centro y nos fuimos a pie. La ida apenas costó un dólar y la vuelta costó 40 minutos y un par de traspiés ya que no todo el camino estaba firme. Si tomáis el taxi, indicad el nombre en tailandés ya que parece ser que solo los turistas lo llamamos Blue Temple puesto que Wat Rong Suea Ten significa Templo del Tigre.

 

La entrada es, por ahora, gratuita, así que aprovechad antes de que descubran que se le puede sacar beneficio.

La casa Negra

La Casa Negra, o Baan Dam en tailandés, se está convirtiendo en otro gran atractivo de la ciudad. Su arquitecto y diseñador fue Thawan Duchanee, uno de los artistas más reconocidos del país. Me sería muy difícil definir correctamente este lugar ya que decir que es un sitio oscuro y perturbador es solo quedarse en la superficie de lo que realmente representa este lugar.

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Uno de los pabellones principales

Sin ser un templo —se diseñó como vivienda— es un lugar solemne, un espacio donde tienes la sensación de que hay que permanecer en silencio. Pese a la abundancia de luz natural, se siente la oscuridad. Es tétrico y atractivo a la vez.

 

El complejo cuenta con varias construcciones de madera y algunas de cemento también. La madera es oscura y en muchos casos está tallada con figuras demoníacas. Los interiores están decorados con pieles de cocodrilos, osos y serpientes, cuernos de vaca y huesos de una gran variedad de animales. También hay rifles, esculturas en madera frescos. Ni en los baños puedes estar relajado ya que estarás rodeado de animales disecados, símbolos fálicos y otros elementos chocantes cuanto menos.

Para tranquilidad de todos —o no—, el arquitecto juró y perjuró que ningún animal fue sacrificado ya que solo utilizó animales que habían fallecido por causas naturales.

Aquellos de vosotros hayáis visitado alguna de las iglesias de madera de Noruega o hayáis visto la serie del Canal de Historia Vikings (que, personalmente recomiendo), no podréis dejar de verles un gran parecido. O si conocéis los templos de Ubud, en Bali, también encontraréis parecidos razonables en muchas de las tallas y esculturas. Y, aún así, la Casa Negra no deja de ser profundamente tailandesa.

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Piel de serpiente

La Casa Negra se encuentra a 12 kilómetros del centro (ver mapa), en la carretera que une Chiang Rai con el Triángulo Dorado y Mae Salong, por lo que si tenéis planeado visitar alguna de estas localizaciones, podéis parar a la vuelta. Si no, también podéis tomar uno de los autobuses públicos que salen de la estación de autobuses central (20 bahts) y os dejará a unos 500 metros de la puerta. Como siempre, la opción más rápida pero menos económica será el taxi (no olvidéis negociar la ida y la vuelta para tener mejores precios o encontraros sin posibilidad de volver al acabar la visita).

La entrada cuesta 80 bahts y abre de 9 de la mañana a 5 de la tarde (aunque suelen parar a medio día para comer).

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Asientos con cuernos

Mapa

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