Tres días en Sydney

Sydney es la mayor ciudad de Australia y la primera en la que pensamos todos cuando hablamos de este remoto país. Aunque la capital es Camberra, solo Melbourne puede disputarse con Sydney los títulos de ciudad más importante del país. Ambas son apasionantes, con abundantes actividades culturales, inmejorable calidad de vida y gastronomía de muy alto nivel. Por ello decidí ir a pasar unos días en Sydney.

Ópera de Sydney

Ópera de Sydney

Si bien Melbourne es una ciudad más europea, Sydney tiene un aire más californiano y en muchos casos me recordaba a San Francisco. El ambiente también cambia: si bien Sydney es una ciudad más burguesa, Melbourne, con su arte callejero, sus cafés y estilo de vida, es un lugar más alternativo.

El viaje de ocho días a Australia fue bastante improvisado y quedaba limitado por el tiempo del que disponía. Además, tenía el carné de conducir caducado y me era imposible renovarlo desde China. Por lo tanto, aunque algunos de los lugares que me apetecía visitar, como las Blue Mountains y la Ocean Road, no quedaban lejos de las ciudades que visitaba, tuve que asumir que mi viaje sería puramente urbano. Lo bueno es que aun sin poder pasear por el monte, ver la Barrera de Coral o jugar con canguros y koalas, Sydney y Melbourne Merecen la pena.

Puerto de Shanghai

Puesta de sol sobre el skyline de Sydney

Mi vuelo llegó a Sydney proveniente de Beijing a las dos de la tarde y el metro me dejó en menos de una hora en el centro de la ciudad, por lo que pude aprovechar la tarde para la primera toma de contacto. No viene mal volver a acostumbrarse a parar en los semáforos en rojo, a que los coches te vengan por la izquierda o a ir pillando el acento aussi.

Los tres días en Sydney

Para tomar el metro del aeropuerto al centro compré la tarjeta Opal, que permite hacer recargas y obtener algunas ventajas. Por ejemplo hay un límite de gasto semanal y mensual, por lo que si lo superas, todos los trayectos extra son gratuitos. También, los domingos te permite viajar por la ciudad tomando autobuses, metro y ferris pagando solo 2,5 dólares australianos para todo el día.

Sculptures by the Sea

Escultura en la playa de Bondi

Como yo aterricé en Sydney en sábado, organicé mi visita de la siguiente manera:

Día 1. Aprovechar los transportes gratuitos y visitar lo más alejado: las playas de Tamarama y Bondi y Watsons Bay al este, y el barrio de Balmain al oeste. Leer aquí

Día 2. Surry Hills, el ayuntamiento y el edificio Queen Victoria, Tumbalong, la lonja de pescado, Glebe y el puente del puerto de Sydney. Leer aquí

Día 3. Hyde Park, el mirador de Ms Macquarie’s Chair, Elisabeth Bay, Paddington y el Distrito FInanciero. Leer aquí

Vamos a ello

Día 1 en Sydney

Como siempre que viajo, me levanté pronto, con ganas de descubrir lo que Sydney me podía ofrecer. El día anterior ya había visto algunas calles centrales, el parque Hyde y disfruté del atardecer en los alrededores de la Ópera, una de las experiencias que no puedes perderte en la ciudad.

Las playas de Bondi y Tamarama

El metro no llega hasta la playa de Bondi, por lo que es necesario llegar primero hasta la estación de Bondi Junction y ahí tomar el autobús 333. 379 o 380 hasta la playa. También se pueden tomar directamente las lineas 333 o 380 desde los alrededores de Hyde Park, aunque se tarda más (unos 45 minutos en total).

Bondi Beach

Playa de Bondi

Bondi Beach es la más famosa de Sydney y nunca faltan bañistas y surferos, aprovechando el casi constante buen tiempo de la ciudad. Para un turista sin intenciones de bañarse, Bondi puede no resultar nada especial ya que no se diferencia mucho de cualquier otra playa urbana. Los edificios que la rodean, llenos de hotelitos y restaurantes. Como bañista, tampoco lo recomendaría ya que, aunque la playa es amplia y está limpia, tiende a estar abarrotada.

Sculptures by the Sea

Estatua de la colección Sculptures by the Sea

Lo que sí me encantó fue el paseo costero entre Bondi y la playa de Bronte, pasando por Tamarama. La mayor parte del camino aprovecha los acantilados y salientes, ofreciendo preciosas vistas tras cada recoveco. Para completar la experiencia, coincidí con una exposición de esculturas localizadas en los mejores puntos del recorrido. Sculpture by the sea es una exhibición que tiene lugar anualmente a finales de octubre y principios de noviembre.

Las playas de Bronte y de Tamarama son bastante más pequeñas que Bondi, y están más protegidas que esta por lo que son mejores lugares de baño, con menos visitantes. Y el hecho de estar llenas de esculturas, perfectamente combinadas en el ambiente, ayudó mucho a que me enamorase de ellas. Bueno, eso y el solazo que hacía (que yo venía directo del frío invierno pequinés).

Tamarama Beach

Acantilados y playas de Tamarama

Watsons Bay

Pero, como aún había muchas cosas por delante, tomé el autobús 380 en dirección a Watsons Bay. Es el lugar perfecto para disfrutar de los mejores acantilados de la ciudad, preciosas casas costeras con vistas envidiables y uno de mis miradores favoritos de la ciudad, el parque Dudley, desde donde se ve toda la bahía de Sydney, con la Ópera y el puente incluidos.

De la Bahía de Watsons, no os podéis perder el faro Macquarie, los parques Gap y Gap Bluff y el embarcadero Watsons Bay Wharf, el lugar perfecto para parar a tomar una Coca Cola acompañada de un buen fish & chips.

Watsons Bay

Acantilados de Watsons Bay

Desde ahí tomé un ferri hasta Balmain, atravesando toda la bahía de Sydney. Esta es otra de las actividades imprescindibles que no os podéis perder para disfrutar al máximo de la ciudad. En el ferri tendréis las mejores vistas de la Ópera y el distrito financiero.

Watsons Bay

Vistas de Sydney desde Watsons Bay

Balmain y Glebe

Balmain es distrito occidental de la ciudad, situado en una pequeña península separada del distrito financiero por el Puerto Darling. La mayor parte de los atractivos del barrio se encuentran a lo largo de Darling Street. Esta es la parte de la ciudad que más me recordó a San Francisco, con sus colinas, sus casas de madera, iglesias de piedra roja y los muchos cafés que se acumulan en la zona más alta de la calle. No os perdáis las vistas desde el Peacock Point ni el paseo costero de White Bay.

Balmain

Balmiain bajo mi paraguas

Tras un cafecito para resguardarme de la lluvia y terminar el paseo al volver a salir el sol, tomé un autobús para volver al centro. Pero por el camino me encontré pasando por la calle Glebe, donde me habían recomendado un buen restaurante para cenar, por lo que decidí parar.

Pero casi se me olvida la cena cuando me di cuenta de que era una de las calles más bonitas de la ciudad, con las casas victorianas de dos pisos y típicas barandillas, y llena de tilos en flor. Cercana a la universidad, es una calle con muchos restaurantes de entre los que querría destacar Badde Manors, donde no os podéis perder la lasaña ni la tarta de chocolate. Me gustó tanto que repetí.

Glebe Point

En Glebe ya hacía mejor día

Tras la deliciosa cena, tomé un último autobús hacia el centro, para poder ver la Ópera de noche. Si bien de día no me pareció un edificio especialmente bonito, con la iluminación de la noche, es espectacular.

Es curioso cómo una ciudad tan vital durante el día se vacía tan rápido al caer la noche. La vuelta a pie hacia el hotel atravesando el distrito financiero, el parque Hyde y la calle William fue bastante solitaria, aunque está bastante iluminado, por lo que no hay ningún problema.

Ópera de Sydney

La Ópera de noche está muy bien iluminada

Para seguir leyendo, sigue en:

Sydney en tres días – día dos

Sydney en tres días – día tres

Mapa

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  1. Nacho no paras yo estuve también en Australia hace muchos años, Sydney me gustó mucho, no se si te has movido por esa inmensidad de pais continente, para mi la montaña mágica de los aborigenes en el desierto de Ayers Rock, me impresionó. En Cairns fue el primer sitio donde yo vi a un pelicano pasear tranquilamente por la playa, en Kakadú nos adentramos en un parque nacional impresionante. Me han dicho que ahora andas por Perú con las ganas que tengo yo de ir a Perú es una de mis espinitas, te leere cuando publiques tú reportaje.

    • Hola María José! Sí, ando por Perú. Una visita rápida, para tomar contacto. Pero tocará venir más tiempo, esto es precioso.
      En Australia solo conocí Sydney y Melbourne. Me faltó toda la parte de naturaleza, pero quiero vovler. Sydney me apasionó y será buena base para un viaje más largo y poder ver koalas y canguros también!